Monday, March 03, 2008

Mouriño y el Círculo Rojo

Hoy fue el día de Juan Camilo (y no precisamente porque sea su cumpleaños!). Vean lo que opinan sobre él, algunos articulistas:

Carlos Marín (Milenio):
Dos hechos irrebatibles lo dejan bajo sospecha:

a) Que siendo legislador suscribiera como “apoderado legal” una operación de negocios ¡con Pemex!

b) Que tan sólo en enero de 2008, una constructora de su suegro, Eduardo Escalante, obtuviera contratos de obra pública federal a cargo de la Secretaría de Comunicaciones y Transportes, superiores en monto a todo lo que obtuvo a lo largo de 2007: 299 millones 332 mil pesos, frente a 163 millones 334 mil pesos del año pasado (MILENIO). (...)

Más que un asunto jurídico, se está frente a un problema ético y político, pues los servidores públicos no tienen derecho a buscar beneficios personales ni patrimoniales.
Ciro Gómez Leyva (Milenio):
Felipe Calderón no armó su gabinete con ayuda de head hunters. Quizá le hicieron falta. Un especialista lo habría alertado de no encargarle el trabajo fino de la reforma de Pemex a Juan Camilo Mouriño, que, todo así parece indicarlo, no tenía desdoro ninguno en firmar contratos en el rubro del petróleo cuando ya era funcionario público especializado en energía.
Jairo Calixto Albarrán (Milenio):
Digo, qué clase de canalla sería Camiliño si, instalado en los más altos niveles del poder, fuera tan malagradecido como para no allanarle el intrincado camino de las licitaciones gubernamentales a los negocios familiares. Además, se le persigue de esta manera tan infame cuando el generoso Juan Camilo también le ha tendido la mano a su suegro para que se ayude con su compañía constructora, como ha mostrado el maese Diego Osorno en MILENIO. ¿Qué mexicano no haría lo mismo con tal de que el papasuegro no esté friegue y friegue?
José Luis Reyna (Milenio):
(...) su función de encauzar la política interna por la vía institucional y constitucional se ha puesto en entredicho. Un presunto conflicto de intereses empaña su presencia en el encargo asumido. La semana pasada se conoció que algunas de las empresas que su familia posee fueron beneficiadas por diversos contratos suscritos con Pemex (El Universal, 28/II/08). El hoy titular de Gobernación firmó, como apoderado legal y a la vez como asesor del secretario de Energía de la época (2003), contratos ventajosos que lo ponen en la mira de la sospecha.
Mauricio Flores (Milenio):
Corre fuerte la versión que tras los contratos (...) firmados entre Ivancar y Pemex, por no más de 10 millones de dólares que divulgó Andrés Manuel López Obrador, se presentaría casi una decena de presuntos contratos firmados por Juan Camilo Mouriño entre 2003 y 2005 (este último año subsecretario de electricidad con Felipe Calderón en la Secretaría de Energía) por montos que dejarán más de una boca abierta. No se sabe si lo datos fluirán de golpe o dosificadamente para el ahora titular de Segob.
Jacobo Zabludovsky (El Universal):
Juan Camilo Mouriño, secretario de Gobernación, no sólo debe ser honrado, debe parecerlo, y mientras se demuestra o no su culpa, ha perdido la apariencia de funcionario inmaculado. (...)

El daño puede ser mayor pero el ya recibido mengua la fuerza y por tanto la capacidad operativa indispensable en un secretario de Gobernación. Quien dirige la política interior del país, a la fuerza derivada de su nombramiento, debe agregar el aval de su propia conducta. Juan Camilo Mouriño está lastimado, perdió facultades con la publicación de los contratos, y después al mostrar que el colmillo crece con la experiencia de la que él carece. Su autodefensa la tarde de la denuncia de sus negocios provoca entre muchos mexicanos cierta duda sobre su madurez profesional como político. Y si eso es cuando toma la tribuna para rechazar ataques que pueden poner fin a su vida pública, es lógico dudar sobre el desempeño de su función, crucial, en los grandes problemas a los que se enfrenta México.
Ricardo Alemán (El Universal):
(...) el señor Mouriño está muy lejos del prototipo del panista que es y que ha dibujado el presidente Calderón para el futuro no sólo en su partido, sino en el gobierno. Porque los antecedentes y el pasado académico, político, de nacionalidad y ahora hasta empresarial lo convierten en un político endeble, frágil, poco confiable y, por si fuera poco, riesgoso para el propio gobierno de Calderón.

A lo anterior, hay que agregarle, los artículos de Jorge Zepeda Patterson, de Miguel Angel Granados Chapa y de José Antonio Crespo que ya fueron citados en otras entradas o que fueron publicados en días pasados.

4 comments:

Anonymous said...

Parece ser que al FAP si le preocupa Mouriño en un futuro, y no es sólo la reforma energética lo que se pretende negociar.

Por otra parte, este escándalo dista mucho de un "desafuero" o un "Bejarano", pareciese sólo una cortina de humo que evita mostrar la debilidad económica del país.

Como lo citó alguién en fechas pasadas, Mouriño dejó el edén en el que se encontraba y al llegar a Gobernación pasa a una posición en la que está expuesto, en la que tendrá que respetar las reglas del juego, los protocolos. Quizá debió seguir manejando los hilos como aquel José Córdoba Montoya, fuera del escenario, aunque talvez ya le estorbaba a su propio jefe y a los grupos de interés.

Por otra parte, no deja de llamarme la atención como la primer semana en que AMLO presentó las supuestas pruebas contra Mouriño fue secundaria la noticia, siendo que en los primeros planos se realzó la pugna interna por la dirigencia del PRD. El papel de los medios es interesante.

Regresando a la reforma energética, que pobre ha sido la gestión en la SENER, ¿continuará su titular?

Anyway, la víspera al 18 de marzo es siempre similar.

Roberto Gallardo Estrella said...

Me pregunto, donde esta el afamado C? Como defendera ahora a Camilo porque es un secreto a voces que es un panista ...

RGE

El Nahual said...

Vaya que le esta lloviendo criticas. ¿Las podra soportar?

C. said...

Pues parece que el golpe entró seco. Que respuesta más insulsa la que ofreció Mouriño (parece que no está muy familiarizado que digamos con la expresión "conflicto de intereses"). Que la reforma energética muriera o se complicara en el Congreso era más o menos predecible, pero que la mataran en la opinión pública, sin que el Presidente siquiera presentara la iniciativa, qué duro. Y que se la maten, además, con un argumento ad hominem, y no con una contrapropuesta fundamentada, que realmente constituya una alternativa, es una señal ominosa. Finalmente, lo de Mouriño no es un argumento en contra de la reforma, no contradice las razones que se han esgrimido sobre la necesidad de dotar a PEMEX de los recursos para hacer exploración profunda. Es un argumento, en todo caso, en contra de quienes quieren proponer la reforma más que contra la reforma en sí.

P.D. ¿Cuándo he defendido a Mouriño? Y no, no soy panista. Pero y si lo fuera, ¿qué? Me encantan los demócratas que arrojan las siglas de un partido distinto al suyo para descartar lo que dicen quienes no piensan como ellos.