La semana pasada, Mauricio Cárdenas, ex-Ministro Colombiano y que ahora está afiliado a Brookings Institute, escribió un interesante
artìculo sobre la polarización política en América Latina. Para ello, utilizó información de un estudio de
Dalgaard y Olson (2009) quienes construyeron una medida de cohesión política por país con base en los resultados de la encuesta
World Values Survey. La medida es muy simple: se trata del procentaje de personas que, al preguntársele sobre su posición ideológica, no se definieron ni como de extrema derecha ni como de extrema izquierda.
Los resultados de esta medida para 2005 se muestran en la siguiente gráfica:
(Puede ampliar la imagen haciendo clic sobre ella)

Como se puede ver, México es uno de los países en la encuesta que muestra menores grados de cohesión política y que se encuentra ubicado entre países como Jordán y Mali y muy lejos de los países más desarrollados. [
Nota: los datos de esta gráfica difieren de los usados en el paper de Dalggard y Olson, porque allí se usa el promedio de 1980 a 2000].
Por otro lado, resulta también interesante ver la contribución de los extremistas de distinta índole a este resultado: 
Como se puede ver, en México predominan los extremistas de derecha (23%) y sólo es superado por Colombia, en donde cerca del 25% de la población se define con una posición similar. Este resultado podría explicar porque en México tuvo tanta aceptación la propuesta de pena de muerte del Partido Verde o porque ha tenido tanta aceptación una propuesta tan primitiva ccomo la del Alcalde de San Pedro Garza García, el inefable Mauricio Fernández.
Por último, algo que resulta particularmente preocupante es que el trabajo de Dalggard y Olson (2009) muestra que el grado de cohesión política parece estar estrechamente asociado al nivel de desarrollo económico. Ya sea que se trate de una causa o un efecto, en cualquier caso esto no es una buena noticia para el país.
Así termina el artículo de Mauricio Cárdenas:
It is likely that, upon facing threats of institutional breakdown by irregular armed groups, such as guerrillas and drug cartels, both societies have adopted a “hard line” defensive ideology. Alvaro Uribe and Felipe Calderón capture that sentiment and are rewarded with high popularity. But the low degree of political cohesion can be very costly as well. Political moderation and alignment of interests favors policies that are sustained during longer periods of time. Also, the influence of markets and competition is greater in more politically cohesive societies, creating a virtuous cycle. In other words, political moderation favors economic growth and vice versa.
PD: Agradezco a Ana Georgina Pulido por la recomendación del artículo.