Sunday, September 21, 2008

¿Funcionará el Plan de Rescate?


Para responder a esta pregunta es necesario separar la respuesta en dos dimensiones: por un lado, la parte financiera y, por el otro, la parte real.

Con respecto a la estabilidad del sistema financiero parece haber un cierto consenso en el sentido de que, al tratarse de un problema de solvencia y no sólo de liquidez, tendrá que haber una transferencia de recursos muy importante (se habla de 700 mil millones de dólares de transferencia neta!) de parte de los contribuyentes norteamericanos hacia todo el sistema financiero en su conjunto (welfare for the rich!, según Luigi Zingales).

De no ser así, y de sólo tratar de inyectar recursos mediante la compra de activos a un precio justo, las empresas insolventes seguirán en problemas y las quiebras continuarán por un buen tiempo, con lo que difícilmente se logrará la estabilidad del sistema financiero. Es por ello que un punto clave en todo este proceso será el de cómo se procederá con la valoración de los activos que adquirirá el gobierno norteamericano. Según Willem Buiter, el gobierno deberá tratar de fijar un precio castigado para que las instituciones participantes carguen con una parte del costo del rescate pero que éste precio sea suficientemente alto como para que estas instituciones logren evitar la quiebra; para lograr dicho objetivo, Buiter propone utilizar como mecanismo revelador de precios un esquema basado en una subasta holandesa en reversa. Sin embargo, otros analistas (como Calculated Risk y Felix Salmon) no están de acuerdo con este esquema debido a la heterogeneidad de los activos en cuestión.

Por otro lado, analistas como Calculated Risk señalan que, dada la dificultad de valuar los activos que pretende comprar el gobierno (y considerando que de cualquier manera el gobierno eventualmente tendrá que intervenir directamente en muchas instituciones), en ese caso debería intentarse un esquema completamente diferente. En otra línea de crítica, Luigi Zingales, reconocido Profesor de la Universidad de Chicago, también se manifiesta en contra de programas de rescate como el propuesto por el Presidente Bush y señala que hay que salvar al capitalismo de los capitalistas.

En cualquier caso, independientemente de si se logra o no la estabilidad del sistema financiero (la cual creo que eventualmente se logrará, así sea a un costo elevadísimo para los contribuyentes norteamericanos), la situación de la economía real no se compondrá en el corto plazo. Es decir, la economía seguirá pasando por una etapa muy delicada, los precios de las casas seguirán cayendo por algunos meses más, la pérdida de riqueza neta continuará y los consumidores norteamericanos seguirán sufriendo por los excesos del pasado. La economía quizá ya no estará siendo estrangulada por una restricción del crédito, pero seguirá enfrentando los problemas normales de una economía en desaceleración, es decir, el consumo y el empleo seguirán ajustándose a la baja por unos meses más y el sector financiero seguirá sufriendo los estragos de una recesión prolongada, por lo que muchas instituciones financieras seguirán enfrentando problemas en los próximos meses. Nada de esto puede ya evitarse y nada de esto pretende evitarse con el plan de rescate. Si alguien está esperando que la economía norteamericana se recuperará como por arte de magia gracias al plan de rescate (¿me están oyendo nuestros eternos optimistas?), será mejor que se siente a esperar porque la recuperacion tardará todavía bastantes meses en llegar.

3 comments:

f said...

Te dejo un articulin sobre el mercado de derivados. seria bueno que lo comentes. se afirma que esta es otra burbuja que inebitablemente reventará (igual que el asunto de los subprimes) y no solo eso, sino que los efectos serian aun peores.

http://www.countercurrents.org/brown200908.htm

Anonymous said...

Eternos optimistas = Macario?

Marta Salazar said...

querido Gerardo! no te gustaría regalarnos este excelente artículo para Planisferio?

Un abrazo!