Tuesday, March 02, 2010

Banco de Mexico Goes Chinese

El Banco de México ha decidido aumentar el monto de sus reservas internacionales (sí, aun más). Por lo pronto, Banxico ya ha anunciado que además de los 20 mil millones de dólares que espera comprarle a Pemex y al Gobierno Federal en 2010-2011, también pondrá en marcha un esquema de subasta de opciones para que instituciones financieras le puedan vender hasta 600 millones de dólares mensuales al Banco central.

Según el Banco de México, este esquema "ya se usó con éxito entre 1996 y 2001". Cabe señalar que, según el Informe Anual 2001, el banco central logró acumular poco más de 44 mil millones de dólares durante el periodo de vigencia de dicha política (Agosto 1996-Junio 2001). El objetivo de este mecanismo parece ser doble: por un lado, en efecto al Banco de México parece interesarle aumentar el monto de sus reservas en previsión de una posible turbulencia financiera (aunque no queda claro porque habría de ocurrir ésta, ya empieza a haber algunas interpretaciones posibles sobre este asunto, véase, por ejemplo, este artículo de El Semanario); por otra parte, el Banco Central también parece estar interesado en tratar de debilitar el tipo de cambio para mantener la competitividad del peso mexicano (véase, por ejemplo, este artículo que sugiere precisamente esta línea de razonamiento).

Resulta interesante, sin embargo, observar lo que implicó la vigencia de dicha política de opciones de subastas en el periodo 1996-2001 para el tipo de cambio real en México:


Es decir, nótese que el periodo de subasta de opciones que resultó "exitoso" coincide precsiamente con un periodo de importante apreciación real del tipo de cambio de casi 40%. Así pues, esto parecería ir precisamente en sentido contrario a la versión que sugiere que la idea de este esquema es la de debilitar el tipo de cambio. ¿Por qué habría ocurrido esto? Buena pregunta. La respuesta tiene que ver precisamente con el mecanismo que pone en marcha el Banco de México para tratar de amortiguar el impacto de la mayor acumulación de reservas. Este mecanismo, conocido como esterilización del aumento en las reservas, conduce a tener tasas de interés relativamente elevadas, lo que a su vez atrae más capitales, lo que aprecia la moneda y así se inicia un círculo vicioso que permite acumular muchas reservas a costa de una menor competitividad.

Así pues, contrario a lo que algunos esperarían, quizá lo que tengamos en el futuro cercano no sea un tipo de cambio débil, sino más bien todo lo contrario. Si así fuera, la aparentemente fuerte recuperación que se ha venido observando en los meses recientes, quizá no dure mucho más allá del primer semestre del 2010. Por lo pronto, el mercado spot no parece ir en la línea de un tipo de cambio más depreciado, sino todo lo contrario. Así, el tipo de cambio que hasta hace poco se cotizaba en $13.2 por dólar, hoy está 50 centavos más barato. ¿Será este el retorno del superpeso? Así parece.

5 comments:

PJ said...

pero bueno; si al final de cuentas se aprecia y se mantiene estable el tipo de cambio el efecto inflacionario via pass-through seria menor.

Supongo que estan asumiendo -o al menos considerando- el escenario de lenta recuperación en Estados Unidos.

slds,

Edgar Amador said...

Yo, para variar, estoy muy de acuerdo con usted, Dr Esquivel. esta es la forma un poco heterodoxa de seguir la receta muy ortodoxa de controlar la inflación a toda costa. Hay que estar largo en pesos, ceteris paribus.

Anonymous said...

´Hay que sumar demás las sugerencias del FMI y algunas calificadoras de que él nivel de reservas en México es inadecuado en comparación con otros paises (incluso ponderando). Pero creo que la intención mayor, como bien dijo el Doc, es mantener "la competitividad" y con eso impulsar la economía, el problema será si los augurios de que el peso se apreciará se cumplen...muy mal

Anonymous said...

La intención de Ineptín Carstens es apreciar el tipo de cambio y de esta forma abaratar las importaciones.Con ello pretende combatir la inflación, aunque sea a costa de quitarle competitividad a las exportaciones mexicanas.

Estas ordenes viene de los patrones de Carsten que quieren baja inflación y tipo de cambio estable, para que puedan especular en la bolsa con el menor riesgo posible.

Esto que hace el gobernador Carstens demuestra una vez más a quien se pretende beneficiar con la política económica.De nuevo los que ganan son los grandes capitales, y los que pierden somos los mexicanos de a pie.

Anonymous said...

El mecanismo de acumulación de reservas tiene por objetivo aprovechar la liquidez en el mercado de divisas para aumentar rápidamente el "blindaje" de la economía.

Sin embargo, de acuerdo con el argumento de Gerardo, se puede caer en una especie de círculo vicioso en el que la esterilización ayuda a mantener el flujo de divisas y la situación en cierta medida se retroalimenta artificialmente. En el periodo 1996 a 2001, el tipo de cambio nominal fue bastante estable (aparte de un cambio de nivel en la segunda mitad de 1998) y en términos reales el peso se apreció bastante.

Pero también es cierto que en el caso de que el Banco de México no absorba la liquidez de divisas que existe actualmente, el peso se apreciaría incluso en términos nominales.

Las variaciones abruptas del tipo de cambio nominal son indeseables, como las de cualquier otro precio. Así que para las autoridades financieras esta política tiene el doble beneficio de mantener el tipo de cambio nominal más o menos estable (alrededor de 13 pesos por dólar) y al mismo tiempo se acumulan reservas rápidamente. El riesgo es que el peso puede apreciarse en términos reales si los diferenciales de inflación y productividad se acumulan por varios años.

Quizá la única “solución” es no utilizar este mecanismo por un periodo prolongado.

Parece que nos encontramos en una situación en la que dos tendencias actúan al mismo tiempo y una prevalece claramente en el corto plazo. Por un lado, la tendencia crónica del peso a depreciarse con respecto al dólar debido a diferenciales de inflación y productividad. Y por otro lado una tendencia de corto plazo hacia la apreciación del peso como resultado de una mayor liquidez de divisas.

Por otro lado, se nota claramente que vienen cambios en el Banco de México. Por lo pronto, Agustín Carstens ha echado mano de un profesional para la comunicación de la información económica con bastante experiencia.

En la misma línea de los cambios, se acabaron las frecuentes visitas de Beatriz Paredes y otros miembros de la plana mayor del PRI al Banco de México. Se acabaron las asesorías, los consejos, las consultas para golpear al Gobierno Federal y las “presentaciones especiales” de Manuel Ramos Francia para la cúpula del PRI (un ejemplo se encuentra en la siguiente liga: www.emedios.com.mx/testigospdfs/20090817/1e3449-47b17a.pdf)

También, obviamente, se acabaron las presentaciones de las investigaciones económicas y la información sobre la economía que tenían un sólido sesgo para apoyar las opiniones de Guillermo Ortiz.