Friday, June 06, 2014

El mito del Fondo Petrolero

Mi artículo de esta semana en El Universal:

 

El mito del Fondo Petrolero

Como parte de las leyes secundarias de la Reforma Energética se discutirá el llamado Fondo Mexicano del Petróleo para la Estabilización y el Desarrollo. Este Fondo es un fideicomiso cuyo fin es recibir los recursos y pagar las obligaciones que se generen como resultado de las asignaciones y contratos de explotación de petróleo y gas que se celebren entre el Estado y las empresas participantes (incluyendo a Pemex). El Fondo también se encargará de administrar los recursos excedentes a través de una Reserva especial. Los recursos acumulados podrán utilizarse según ciertos criterios cuando excedan del 3% y del 10% del PIB.

De acuerdo a la iniciativa, este Fondo se inspira en experiencias internacionales exitosas por lo que, “siguiendo el ejemplo de dichos países”, el Fondo “privilegiará el ahorro”. En la iniciativa el Fondo se plantea como medio para alcanzar una serie de objetivos grandilocuentes. Por ejemplo, de acuerdo a ésta el Fondo es “una poderosa herramienta (…) con la que se podrá tener un manejo más transparente, responsable y objetivo de los ingresos petroleros que recibe el Estado, con una visión de largo plazo”, también se dice que coadyuvará a “la maximización del valor económico de los hidrocarburos en beneficio de las generaciones presentes y futuras de mexicanos” o que su visión convertirá a los ingresos petroleros en “una palanca fundamental para el desarrollo de los mexicanos de hoy y, también para los mexicanos de las generaciones futuras.” Se trata, al menos en teoría, de una propuesta visionaria, pensada para el largo plazo, para beneficio no sólo de esta generación sino de las venideras. ¿Es eso cierto? Lamentablemente, no. Es un engaño disfrazado de buenas intenciones. 

La razón por la que no se cumplirá con esas expectativas es porque en el diseño mismo del Fondo lo que se privilegia es que los derechos petroleros sigan siendo una de las principales fuentes de financiamiento del presupuesto público (para ser precisos, la segunda, por debajo del ISR, pero por encima del IVA). En efecto, el Art. 16-II-g de la iniciativa establece que el Fondo deberá transferir “los recursos necesarios para que los ingresos petroleros del Gobierno Federal que se destinan a cubrir el Presupuesto de Egresos de la Federación se mantengan en el 4.7% del PIB.” Este piso de financiamiento se determinó a partir de los ingresos recibidos en 2013, aunque también es el promedio de los últimos 7 años.

¿Por qué es relevante este dato? Porque la única forma de que haya excedentes para acumular en la reserva es que se generen recursos por encima de este piso. Considerando que la producción no va a aumentar de manera significativa en el corto plazo (de hecho, lo más probable es que disminuya, como ya ocurre en 2014); y que los precios de la mezcla mexicana en años recientes fueron excepcionalmente buenos, pero que su expectativa no es tan favorable por la caída en la demanda norteamericana, lo que obligará a buscar nuevos, lejanos y más competitivos mercados (en Asia, probablemente), y que podría traducirse en menores precios; entonces las posibilidades de que en el corto, o incluso en el mediano plazo, haya recursos excedentes es muy pequeña. La única posibilidad real es que la nueva producción aumente de manera significativa y que compense la caída de los otros campos y un eventual ajuste en los precios. Esto, sin embargo, podría tardar no menos de diez años en materializarse e inclusive podría no ocurrir. Más aún, en la iniciativa también se plantea la posibilidad de que ante circunstancias extraordinarias se pueda disponer de los recursos del fondo, por lo que la probabilidad de acumular recursos significativos es prácticamente nula. Por ello, la idea de que el Fondo Petrolero es un instrumento que “privilegiará el ahorro” es no sólo un mito sino que podría terminar siendo también un timo.

4 comments:

Ricardo said...

Coincido en que el Fondo Petrolero servirá de poco, si no es que de nada, pero no coincido del todo en el por qué.

El piso se determinó no por los ingresos petroleros recibidos en 2013, sino por los estimados en la Ley de Ingresos. Los últimos 7 años, en efecto, se han estimado ingresos por derechos petroleros en promedio de 4.7%, pero en promedio, por derechos petroleros se ha recaudado 5.8% del PIB (con años excepcionalmente buenos como 2008, y años excepcionalmente malos, como 2009). En teoría "habría" recursos para generar ahorro, sin embargo:

1. Dado que la forma de "recaudar" recursos petroleros bajo las asignaciones de Pemex (9 derechos) es muy diferente a la forma como se recaudaría bajo contratos (bono, cuota contractual, regalía, contraprestación, ISR), yo creo que es difícil asegurar que los ingresos petroleros van a comportarse igual a lo que hemos observado en años anteriores (SHCP no ha ahondado en el tema, no ha dado cifras ni cálculos).

2. La legislación permitiría al Gobierno Federal, bajo distintas modalidades, el uso de recursos petroleros excedentes para compensar la mala recaudación.

Por lo tanto, es probable que haya recursos petroleros excedentes (como los ha habido en los últimos años), pero yo veo poco probable que éstos se vayan a usar de forma diferente.

Gerardo Esquivel said...

Dos cosas:

1) En esta y otras notas se dice que la definición del 4.7% se basó en lo recibido en 2013: http://www.shcp.gob.mx/SALAPRENSA/doc_informe_vocero/2013/vocero_50_2013.pdf

2) El régimen de derechos no va a cambiar para las asignaciones. Será distinto, sin embargo, para los contratos.

Saludos,

GE

Ricardo said...

Tienes razón, el informe del vocero dice que es lo recibido, pero está mal. La exposición de motivos menciona que es con base en la Ley de Ingresos 2013, y haciendo los número en efecto es lo establecido en la LIF. De hecho, el texto de la reforma dice que será el 4.7% del PIB nominal que se establezca en los CGPE para el año siguiente. Ojalá SHCP empezara por explicarse entre ellos la reforma.

Mi punto sobre las modalidades de ingresos petroleros para el Estado (asignaciones y contratos) es que sabemos cómo funcionan los derechos de las asignaciones de Pemex y cómo se han comportado los ingresos derivados de éstos; pero claramente no hay información suficiente para pronosticar cuánto va a entrar por contratos (de particulares y de los que Pemex decida mudar), ojalá SHCP sí tenga una idea... y la compartiera.

Saludos, y espero abonar a la discusión sobre este tema!

Edgar Davalos González said...

Difícilmente los CGPE se aproximan a la realidad los pronósticos emitidos por la SHCP al menos en los últimos meses han tendido a ser fallidos al igual que en anteriores administraciones, esto derivado principalmente del manejo político que se le da a este tipo de temas. En el caso de los contratos y concesiones muchos de ellos, siendo objetivos, están relacionados directamente con los proyectos del programa nacional de infraestructura 2014-2018, donde el impacto de la reforma energética vera sus principales triunfos apalabrados. Y en este contexto la dependencia de la administración federal fue, es y seguirá siendo dependiente a los recursos petroleros aun cuando exista el famoso Fondo.