Tuesday, November 01, 2011

Elogio de la Tenencia

La tenencia, ese impuesto tan odiado y vilipendiado por las clases medias y altas del país, es quizá el mejor y más noble impuesto con el que ha contado el sistema fiscal mexicano en las últimas décadas.

Este tributo, cuyo nombre completo es el de Impuesto a la tenencia y uso de vehículos y que carga con el mito de haber sido creado para financiar las Olimpiadas de 1968, en realidad fue introducido en México hace exactamente medio siglo (Diciembre de 1961) con el claro propósito de contribuir al gasto público en general, y para financiar la construcción de una mayor infraestructura vehicular en todo el país en particular (véase la Propuesta de Ley de Ingresos de 1961).

Ahora bien, ¿por qué considero que la tenencia es un buen impuesto? Por cuatro razones fundamentales: en primer lugar porque, como se explicó desde el momento mismo de su introducción, se trata de un impuesto con una clara correspondencia en beneficios para los propios contribuyentes ya que la mejor infraestructura vial es precisamente para el uso y disfrute de los usuarios de los vehículos; segundo, porque se trata de un impuesto con un marcado carácter progresivo (pagan más los que tienen más); tercero, porque de alguna manera contribuye a desincentivar la compra de automóviles, y con ello reduce los efectos negativos (conocidos como externalidades) asociados a la congestión vehicular, el tráfico y la emisión de contaminantes ambientales; cuarto, porque a diferencia de otros impuestos progresivos como el Impuesto sobre la Renta (ISR) o el Predial, es de fácil cobro y supervisión, lo cual se traduce en una baja tasa de evasión, contribuyendo así a una mayor equidad en el cobro del impuesto.

Veamos con mayor detalle estas razones:

[Nota: Puede leer el resto de este artículo en el Blog "El Vaso Medio Vacío" de AnimalPolitico.com].

11 comments:

Carlos A. López Morales said...

Puse comentarios a algunas de estas ideas aqui.
http://refutacionesyartificios.blogspot.com/2011/11/sobre-la-tenencia.html

Saludos

Anonymous said...

Gerardo, no crees que incentiva la compra de vehículos más viejos y por ende, que contaminan más??

MAAG said...

Gracias por la glosa.

Suponiendo que la recaudación se utilice en obra pública: ¿qué caso tiene diferenciar el impuesto según el modelo del auto si en realidad, hablando de espacio como tal, cada auto ocupa más o menos el mismo (i.e., requiere pues del mismo carril)? Todavía más, aceptando que los «ricos» paguen más por sus esperadas calles y puentes (y segundos pisos), ¿en cincuenta años, por ejemplo, cuánto se han reducido los tiempos de traslado de ricos… y pobres? No hay correspondencia: es un espejismo, una confusión entre tener un auto y usarlo, lo primero es lo que se ha venido gravando, lo segundo no (y al contrario: se ha alentado).

Luego, argumentar que los ricos son los “automovilizados” es ignorar que el auto dejó hace mucho de ser un bien de lujo y es ya un bien que —gracias al apoyo a la industria— goza de un consumo que obedece cada vez menos al precio u otros factores meramente económicos (e.g., ingreso). Si bien las características siguen siendo la diferencia de, digamos, status económico, es el uso, y no la propiedad, lo que genera tanto beneficios como costos… a todos. La tenencia es un costo al propietario que, aún con sus protestas, en realidad no incide en el uso que le pueda o quiera dar al auto, ni en la regulación (objetivo creo de todo impuesto) de la actividad.

Las cifras de la tabla son verdad de Perogrullo: dadas las características de los autos que poseen los de mayor ingreso, y el “método” de la tenencia correspondiente, es natural que sean ellos los que la cubran más.

Decir que la tenencia es disuasiva en la compra y con ello —con todo y la aclaración— concluir que también en el uso del auto, es ignorar la naturaleza del problema de las externalidades (negativas) de los autos. La tenencia podrá disuadir la compra pero no el uso, que es lo que finalmente —sea caro o barato el auto— produce la congestión vehicular y la emisión de contaminantes. La tenencia no contribuye a la preservación del medio ambiente: no es un impuesto ecológico. (No es tampoco un complemento de otro impuesto pigouviano.) El problema de la tenencia es que, insisto, no tasa lo requerido en un bien que en sí es una actividad: manejar un automóvil. La tenencia no actúa sobre el impacto ambiental del uso del automóvil: un impuesto que sí lo haga sería superar tal imperfección.

Qué bien que tenga baja evasión la tenencia: valdría entonces aprovechar sus mecanismos de control para que otro impuesto, ese sí eficiente, corra con la misma suerte.

La tenencia no es el mejor impuesto, ha sido una treta y, ya se ve, muy justificada… pero sin resultados óptimos. Es lamentable que el análisis apunte hacia lo político. Es triste que no se logre proponer una alternativa y se termine por elogiar la ineficiencia económica, aduciendo incluso virtudes producto de una miopía de escenarios pasados, presentes y futuros.

Gracias por el espacio.

NB. Quise comentar directamente en animalpolitico.com pero me fue imposible (por no decir una lata).

Gerardo Esquivel said...

Anónimo de la 1:43

Nota que, aun si eso fuera cierto, esto no aumentaría la contaminación. Los coches viejos ya están en circulación y, por lo tanto, la compra de estos autos sólo implicaría un cambio de dueño y no más autos ni más contaminación. Lo que finalmente aumenta la congestión y la emisión de contaminantes son los autos nuevos (y, por supuesto, la intensidad en el uso de los autos existentes, pero eso, en cualquier caso, no se ve estimulado por la tenencia).

Saludos,

GE

Gerardo Esquivel said...

Estimados CALM y MAAG,

Les respondo juntos porque sus comentarios tienen mucho en común. Supongo que es porque los dos son economistas ambientales o ecológicos, y creo que ese es precisamente el problema con sus comentarios.

Sus comentarios, si bien interesantes, tienen un pecado original: ustedes parten de la idea de que el objetivo del impuesto debe ser el disminuir la contaminación. Eso explica porque insisten en comparar la tenencia con un impuesto que afecte el uso del automóvil. Pero no, ese no es el objetivo de la tenencia. El propósito de la tenencia es tasar un activo (al igual que en el caso del Predial). Y en eso es sumamente eficiente.

Si lo que quieren es disminuir el uso del automóvil, estoy de acuerdo en que lo apropiado sería un impuesto mayor a la gasolina, un cobro por congestión o una variante de estos impuestos. Pero la tenencia y estos impuestos no son excluyentes. Pueden coexistir y, de hecho, coexisten en el caso del impuesto a la gasolina (el llamado "gasolinazo" que beneficia a los gobiernos estatales). Más aún, ustedes como economistas deben saber la correspondencia que debe haber entre objetivos e instrumentos. Pues así es, si lo que queremos es un impuesto a un activo y, por lo tanto, progresivo, un impuesto como la tenencia es lo apropiado. Si lo que queremos es reducir el uso del automóvil y la emisión de cominantes, lo correcto es un impuesto pigouviano. Son dos cosas distintas que deben valorarse en sus propios términos.

Ahora bien, el que el objetivo principal de la tenencia sea uno, no implica que no tenga efectos en lo otro. Como bien lo menciona el artículo que cita CALM, un impuesto a la propiedad favorece la compra de autos más pequeños. Eso, en sí mismo, ya contribye (así sea en el margen) a reducir la congestión vehicular. Si además de eso, contribuye a disuadir la compra de autos o a utilizar autos menos contaminantes, entonces sus efectos son aun mayores.

(continúa)

Gerardo Esquivel said...

El argumento que menciona CALM en el sentido de que un costo fijo no altera las decisiones económicas es erróneo. Eso es cierto en el caso de un costo hundido, no en el caso de un costo fijo. En el caso de la tenencia, ésta no puede ser considerada como un costo hundido y es por ello que su existencia disuade la compra de automóviles y tiene los efectos que menciono.

Es curioso que los dos también coincidan en decir que digo verdades de Perogrullo. Los dos se equivocan. En el caso de MAAG, su argumentación se contradice precisamente con su párrafo previo. Si fuera tan evidente lo que dije respecto a la progresividad del impuesto, nadie haría un argumento como el que MAAG hace respecto al estatus o así. Precisamente porque mucha gente piensa así, es que es necesario mostrar el grado de progresividad del impuesto.

En el caso de CALM, dice que el impuesto de las ventanas de SantaAnna (otro mito) podría ser muy eficiente. En efecto, un impuesto a las ventanas o su equivalente moderno, el predial, podría ser muy eficiente si se aplicara correctamente. Y sin embargo, no lo es. Y no lo es por múltiples razones: porque no es fácil valorar una casa que se intercambia ocasionalmente, porque es difícil valorar las características de una casa, porque sus características no siempre son observables, porque se puede evadir el impuesto fraccionando un terreno grande, etc, etc. Es decir, tener un impuesto que sea difícil de evadir no es fácil. No es, por lo tanto, una verdad de Perogrullo.

Hablemos ahora del tema de la correspondencia que menciona CALM. El ejemplo del golf es un mal ejemplo, por algo evidente: el campo de golf no beneficia a los que no juegan golf. La mejoría de la infraestructura vehicular beneficia a todos, tengan o no tengan auto. Y beneficia incluso a los que no tienen auto porque es una infraestructura que también puede usar el transporte público. Ese simple hecho hace toda la diferencia y eso explicaría porque, incluso si todo lo recaudado por la tenencia se dedicara al mantenimiento de la infraestructura vial, aún así sería redistributivo.

Me refiero, finalmente, al tema del "subsidio" a la gasolina. Eso ya lo he discutido en otro post y es algo que confunde a mucha gente. No hay tal subsidio. No es una política explícita que haya decidido subsidiar el consumo de gasolina. Lo que tenemos es el resultado de algunas políticas que conducen, bajo ciertas circunstancias, a la aparición de algo que llamamos "subsidio" pero que no es tal. En todo caso, lo que deben cambiarse son esas políticas, pero deben entenderse cabalmente las implicaciones de cambiarlas. Eso lo he discutido aquí ( http://puertacee.wordpress.com/2010/02/11/el-precio-de-la-gasolina-en-mexico/ ) y acá ( http://gerardoesquivel.blogspot.com/2008/06/los-precios-de-la-gasolina.html ).


Saludos y gracias por los comentarios,

GE

MAAG said...

La insistencia en comparar la tenencia con un impuesto que repercuta sobre el uso del auto viene por los argumentos presentados, Gerardo, que mezclan y confunden la naturaleza de los impuestos. Si se quiere tasar el activo para financiar la infraestructura vehicular, la pregunta continúa: ¿por qué, por ejemplo, un BMW ha de pagar más por, digamos, un carril que de igual forma será utilizado por un Tsuru?

Si se quiere cobrar por el lujo, adelante, pero no bajo ese argumento de la infraestructura (o el medioambiental); así las cosas, suficiente con cobrarlo una vez, y que después se tase el uso (que para ello se requiere ciertamente de infraestructura). O sea, que incluso la infraestrutura vehicular depende del uso y no de la propiedad.

El problema pues es extender la justificación de la tenencia y hacer esquina con los probables efectos de un menor uso del auto (así sean estos «grandes» o «pequeños»). La tenencia no disuade ni la compra ni el uso del auto: tanto las unidades como los kilómetros han ido a la alza; los instrumentos para regular el parque vehicular (su cantidad y calidad) han alentado una movilidad deficiente (basada, sí, en el automóvil).

Mi argumento del status no fue tal, fue una mención de que éste en realidad —aún presente en las características— no es parte de los beneficios y costos que todos enfrentan con la adquisición (y uso) del auto. La progresividad del impuesto, insisto, es una perogrullada toda vez que la tasa es con base —nada más— en el precio, y no guarda relación con lo que se supone es el objetivo del impuesto. Esto es, no es posible demostrar cómo la tenencia sí corresponde a una relación entre modelos de auto y un respectivo carril, calle, estacionamiento o avenida; en ese sentido, ya que se menciona que la mejoría de la infraestructura beneficia a todos: todos debieran pagarla según, más o menos, el uso…

Eso, el uso, que está sobre la propiedad en lo que se refiere a razones para la financiación de la infraestructura.

El pecado (que lleva la penitencia) es pensar al activo como algo pasivo (pun intended).

Gracias por el intercambio.

Saludos cordiales

Gerardo Esquivel said...

MAAG,

La insistencia en la comparación que tu planteas es equívoca.

Como lo mencioné desde un principio, la tenencia es un impuesto a un activo, es decir, a un indicador proxy de la riqueza de los individuos. De ahí su carácter progresivo. Que además de eso tenga las otras ventajas que mencioné en el artículo es independiente de su naturaleza fundamental.

No entiendo porque regresas una y otra vez al tema del uso. En eso estamos de acuerdo, pero eso es con otro tipo de impuesto. Si te parece mal que se cobre la posesión del auto, es quizá porque no has entendido la naturaleza del impuesto, la cual es análoga a, por ejemplo, el predial. Este impuesto se cobra en forma anual precisamente por las mismas razones que se cobra la tenencia, independientemente de si vives o no en una casa. Lo que se tasa es el activo, no su uso.

Saludos,

GE

Anonymous said...

hola Dr,

qué opina del buen fin, en principio a mi me gusta el nombre de buen jijiji... yo creo que para que se vuelva buenote berían establecer unas reglas mínimas de finaciamiento para evitar endeudar, pero no de limites de compra eso lo resuelve mejor el mercado, posiblemente tienen que ser en relación al interés. Usted que opnina Dr.

saludos

P.D. yo si voy a comprar productos jijiji...

Carlos A. López Morales said...

Estupendo intercambio. Lo que aprendí de este debate son algunas cosas útiles. Es cierto lo que dice GE sobre el objetivo de la tenencia y demás instrumentos. Estamos de acuerdo en que si el objetivo fuera afectar al uso del auto, entonces un impuesto variable sería mejor. Bien. Sobre si la tenencia es hundido o fijo: parece que estamos hablando de cosas diferentes. Acepto la corrección de GE, usé el término "fijo" imprecisamente. Ahora, desde la perspectiva del uso cotidiano la tenencia es costo hundido, y desde la perspectiva del impuesto al activo pues no necesariamente, pues afecta el portafolio de automóviles, chicos o grandes, que están en activo, como sugiere el paper que puse. Entonces es costo hundido ante una actividad (la cotidiana) y no hundido ante otra (el pago anual por tener el activo). Tal vez estemos de acuerdo en eso también.

Con lo de Perogrullo me refería precisamente a lo que menciona GE. Que cualquier impuesto bien cobrado no se evade, por absurdo que sea, pero que hay dificultades prácticas, costos de transacción, que lo hacen díficil. Decir, por tanto, que un impuesto bien cobrado no se evade es una obviedad. Pero dejemos esto, que es más bien irrelevante.

Donde no hay acuerdo es en lo de la correspondencia Mi punto con mi ejemplo mas bien malón del golf es que los campos de golf, aunque benefician a los jugadores, pueden perjudicar a los demás. Lo mismo ocurre con la infraestructura vial. No creo que se pueda asumir que cualquier infraestructura vial beneficie a todos. El caso del DF es paradigmático: tenemos demasíada vialidad. Puede verse como insuficiente a los automovilistas (lo que se asocia que acá se usa el coche en exceso, en parte por el subsidio, o como se llame, a la gasolina y la ausencia de impuestos variables al uso), pero es excesiva desde el punto de vista del espacio público y del transporte público. Un ejemplo que recuerdo: el metrobús es mucho más eficiente en #pasajeros/peso invertido que el metro, pero seguimos privilegiando el metro (ie, la nueva línea) para dejar la superficie a los autos. Lo nocivo de las vialidades es más evidente en la otrora periferia, donde caminos quiere decir expansión urbana y pérdida de zonas que son de recarga para los acuíferos de la ciudad. Con esas vialidades perdemos todos, creo yo.

El punto de acuerdo sería el del portafolio de impuestos dependiendo del objetivo. GE menciona: quieres tasar el activo como tal, cobra tenencia. Bien. De acuerdo. Se puede añadir: quieres subir los costos de entrada al parque vehicular, mejora al ISAN. Y, finalmente, quieres afectar el uso cotidiano, pon un impuesto variable. Yo me quedo con eso, pues, que ese es el marco de referencia para discutir la tenencia, y no la tenencia per se.

Saludos,
CALM

Carlos A. López Morales said...

Estupendo intercambio. Lo que aprendí de este debate son algunas cosas útiles. Es cierto lo que dice GE sobre el objetivo de la tenencia y demás instrumentos. Estamos de acuerdo en que si el objetivo fuera afectar al uso del auto, entonces un impuesto variable sería mejor. Bien. Sobre si la tenencia es hundido o fijo: parece que estamos hablando de cosas diferentes. Acepto la corrección de GE, usé el término "fijo" imprecisamente. Ahora, desde la perspectiva del uso cotidiano la tenencia es costo hundido, y desde la perspectiva del impuesto al activo pues no necesariamente, pues afecta el portafolio de automóviles, chicos o grandes, que están en activo, como sugiere el paper que puse. Entonces es costo hundido ante una actividad (la cotidiana) y no hundido ante otra (el pago anual por tener el activo). Tal vez estemos de acuerdo en eso también.

Con lo de Perogrullo me refería precisamente a lo que menciona GE. Que cualquier impuesto bien cobrado no se evade, por absurdo que sea, pero que hay dificultades prácticas, costos de transacción, que lo hacen díficil. Decir, por tanto, que un impuesto bien cobrado no se evade es una obviedad. Pero dejemos esto, que es más bien irrelevante.

Donde no hay acuerdo es en lo de la correspondencia Mi punto con mi ejemplo mas bien malón del golf es que los campos de golf, aunque benefician a los jugadores, pueden perjudicar a los demás. Lo mismo ocurre con la infraestructura vial. No creo que se pueda asumir que cualquier infraestructura vial beneficie a todos. El caso del DF es paradigmático: tenemos demasíada vialidad. Puede verse como insuficiente a los automovilistas (lo que se asocia que acá se usa el coche en exceso, en parte por el subsidio, o como se llame, a la gasolina y la ausencia de impuestos variables al uso), pero es excesiva desde el punto de vista del espacio público y del transporte público. Un ejemplo que recuerdo: el metrobús es mucho más eficiente en #pasajeros/peso invertido que el metro, pero seguimos privilegiando el metro (ie, la nueva línea) para dejar la superficie a los autos. Lo nocivo de las vialidades es más evidente en la otrora periferia, donde caminos quiere decir expansión urbana y pérdida de zonas que son de recarga para los acuíferos de la ciudad. Con esas vialidades perdemos todos, creo yo.

El punto de acuerdo sería el del portafolio de impuestos dependiendo del objetivo. GE menciona: quieres tasar el activo como tal, cobra tenencia. Bien. De acuerdo. Se puede añadir: quieres subir los costos de entrada al parque vehicular, mejora al ISAN. Y, finalmente, quieres afectar el uso cotidiano, pon un impuesto variable. Yo me quedo con eso, pues, que ese es el marco de referencia para discutir la tenencia, y no la tenencia per se.

Saludos,
CALM